06/12/2018INSTITUCIONES

Centro Comunitario Espíritu Santo de Pueblo Santa Trinidad, reflejo de la crítica situación social.

Otra vez como en el 2.000. Más niños en el comedor los sábados y más familias asistidas.

En las redes sociales, en estos últimos días, se han multiplicado los mensajes que dan cuenta que se ha incrementado el trabajo de asistencia a niños y sus familias en el Centro Comunitario Espíritu Santo.

El mismo que creó el Padre Carlos Amuchástegui y Norma Gaab, hace muchos años atrás, para hacer frente a la exclusión que generaba una de las tantas crisis del país. Desde sus inicios, y mucho más a medida que se sumaron años de acción, el Centro Comunitario de Santa Trinidad ha logrado la suma de muchas voluntades, muchas de ellas anónimas, que realizan un trabajo de asistencia y de promoción de las personas con diferentes propuestas.

Ahora, otra vez, la crisis económica golpea fuerte en la sociedad, haciendo más vulnerables a muchas familias, por eso se incrementó la presencia en el comedor los días sábados, cuando se sirve el almuerzo a muchos niños. Y durante la semana es común la presencia de adultos solicitando algún tipo de ayuda.

Quien mejor lo puede explicar es Norma Gaab. Lo que sigue son algunas de sus palabras exponiendo la realidad que palpan todos los días.
“Nosotros tenemos el Centro Comunitario, más los talleres (de apoyo escolar y ayuda de diferente tipo), que ya fueron cerrando del Instituto N° 48. Ya las chicas cuando venían a hacer sus tareas a la tarde se veía que cada vez venían más chicos. Hoy nuestro comedor cuenta con alrededor de 94 chicos, más o menos 83 que vienen todos los sábados. No sólo tenemos los chicos del comedor, sino muchas familias a las que asistimos días de semana”.

Explica que “vienen a buscar si se quedan sin aceite, azúcar, algún fideo. No solo vienen las mamás, sino también papás. No es que no tengan trabajo, es que no llegan”.

Triste realidad de un país en crisis, otra vez: “la gente cuando viene es porque pagó la luz, el gas, incluso vienen hasta con las boletas y nos explican que pagaron estos servicios y que no llegan a fin de mes. No solamente se piden alimentos secos, sino también productos de limpieza. Además, estamos ayudando a familias no sólo de Santa Trinidad, sino a barrios cercanos, que pertenecen a Suárez”.

¿Por qué van al Centro Comunitario?: “la gente nos dice que acá uno los saca del paso rápido, no tiene que esperar. Cuando tenemos mercadería, y cuando no les tenemos que decir que esperen, que mandamos mensajes –a muchos colaboradores anónimos- y les pedimos que vuelvan a pasar al rato”.

La conclusión: “es grande la necesidad que estamos teniendo con familias. Es asombroso. No estábamos pasando esto”, dice Norma Gaab. Y agrega: “son etapas. Yo, en este comedor, pasé muchas etapas y esta es que no se puede creer. Es muy triste cuando a la familia no le alcanza y trabaja. Son muchos trabajadores, es gente que está trabajando. No es gente que no sabe trabajar, ¡son mentiras!, la gente sabe trabajar. Me incluyo hasta yo, que también casi no tengo trabajo. Gracias a Dios mi esposo tiene trabajo y estamos bien. Pero, ¿cuánta gente que no llega? ¿Con un sueldo de 13 mil pesos van a vivir con cinco chicos? ¡No! ¡Son mentiras! Las mamás vienen mucho acá, están ayudando, se acercan. Fabián Tula, un diácono que se está por recibir de sacerdote y el Padre Leandro hicieron un almuerzo de las familias. Vinieron mamás, los chicos colaboraron elaborando las hamburguesas. Ese fin de semana teníamos 150 personas almorzando, más todos los colaboradores. Fue hermoso lo que pasaron, las anécdotas que cuentan las mamás con sus problemas distintos. Y el comedor sale a ayudar a quien realmente lo necesita, para eso estamos. Estamos dispuestos a colaborar con todos. Hay gente que se ha quedado sin gas, vienen a cocinar y se llevan la comida hecha. Cada uno tiene su situación y nosotros no decimos ni quién es, ni quién no es, nada. Nosotros ayudamos y bienvenido sea lo que le sirva a la gente para llegar a fin de mes”.

¿Cómo colaborar?, puede ser la pregunta de muchos que estén leyendo esta nota. Norma dice, por experiencia, que “hay un sol que va a salir y todo va a volver a estar bien. Yo tengo fe”.

Y agradece a la gente que concurre los sábados a ayudar, ya que de todos los colaboradores surgen redes, que juntan mercaderías y luego los llevan al Centro Comunitario.

“También tenemos nuestros colaboradores fijos. Hay un señor que dona cierta cantidad de leche, las cebollas, las zanahorias; otros que donan milanesas, pollo. Acción Social vino a hacer una reunión y nos cedieron 20 kilos más de carne picada y 20 kilos más de pollo”.

Y a quien se quiera sumar con su colaboración bienvenido va a ser.