12/01/2019CULTURA

Un libro que provoca ganas de recorrer caminos rurales para encontrarse con lugares y personajes que tienen la verdadera identidad bonaerense.

De Leandro Vesco.

El autor del libro “Desconocida Buenos Aires” estuvo en Coronel Suárez. Presentó su libro, que en dos meses agotó la primera tirada, y que ya cuenta con una segunda edición. El libro contiene 60 historias del mundo rural. Seis capítulos están destinados a Coronel Suárez, su gente y sus historias.

Zacarías Silvera, La Tranca, Raúl Barragán, Weimannhaus, El Gringo Viejo y Pedro Maier, el último habitante de Quiñihual, son los protagonistas.

Un libro ameno, cálido, con olor a tierra mojada después de la lluvia, como se huele en el campo. En el que después de leer sus páginas dan ganas de subirse al auto y, sin GPS, por pura intuición nomás, dejarse llevar por caminos que conecten con la calidez de las pequeñas comunidades que tenemos la suerte de contar en nuestro entorno.

El libro se apoya en historias de Saavedra y de Coronel Suárez. Son, según lo pedido por la editorial y los dichos de su autor, “sesenta historias mínimas. Una lectura muy cómoda y muy rápida, con capítulos que no se extienden más de dos páginas”.

No fue sencillo seleccionar de 250 historias, por lo que “hacer esa selección me significó mucho esfuerzo. Resumir diez años de viaje por el interior de la provincia de Buenos Aires en 60 destinos, 60 historias, fue un trabajo importante”.

Claro que “había algunos capítulos que estaban predestinados para estar en el libro. Ahí estaban las historias de Saavedra y de Suárez”, dijo Leandro Vesco.

Agregó: “conocí a Tito, a Javier, a Zacarías, a Don Barragán, a Mingo –que va a estar para la segunda edición del libro, seguramente-, son todos personajes que me permitieron entender y reconocer esa identidad bonaerense. El libro lo que viene a tratar de ayudar es a proteger y conservar esa identidad bonaerense que ahora, en los tiempos modernos, se va difuminando, alejándose de los valores. Lo que pretende como autor es que el libro ayude a proteger esa identidad y nada mejor que el turismo rural, que es el medio por el cual se traslada el lector, ahora”.

Es que el lector del libro “va comenzando a viajar. Me apoyé en las palabras. El libro no tiene mapas, no tiene fotografías, sino que es la palabra la que va provocando sensaciones, ese impulso de querer viajar por los caminos rurales”.

Viajero y buscador incansable de los destinos que en los mapas ruteros aparecen apenas indicados en una letra mínima, es en esos lugares donde Leandro Vesco se ha tomado, dice, la identidad bonaerense: “yo comencé a viajar buscando esa identidad y la encontré en Coronel Suárez. La encontré cuando lo conocí a Pedro Meier en Quiñihual; ese hombre que es el arquetipo del bonaerense, con una fuerte conexión con su raíz. La encontré con Zacarías Silvera, con Barragán. Son personas que han pasado toda una vida en la tierra. Personas que negocian con el horizonte constantemente, que por ahí piden agua y nunca viene, y cuando viene, viene demasiado. Son personas que están viviendo con el horizonte”.

En relación a los emprendimientos de Mercedes Resch, Javier Graff y Tito Cimarosti, que se apoyan en la gastronomía y la tradición, “tiene mucho que ver con la obra. Porque para mí la gastronomía criolla, campera, significa mucho más que un plato de comida. Significa que en ese plato están los aromas de los inmigrantes que llegaron e hicieron este país. La gastronomía es mucho más que un plato, es una conexión con las raíces”.

Agrega Leandro Vesco que “yo fui el puente literario, pero los protagonistas son los que están acá, son ellos, los que cuentan su historia y provocan que el lector se sienta cautivado por conocer estos lugares”.