12/01/2019CULTURA

Tres de los protagonistas del libro de Leandro Vesco felices por estar entre sus páginas.

Mercedes Resch, de la pulpería La Tranca, Tito Cimarosti, de El Gringo Viejo, y Javier Graff, del Restaurante Weimannhaus en Santa María, estuvieron presentes el viernes en el recibimiento al autor del libro “Desconocida Buenas Aires” en la sede del INTA.

Consultados en torno a cómo se sienten por estar dentro de un libro que es un éxito de ventas, y que despierta ganas de recorrer los lugares mencionados, fueron respondiendo sobre las emociones que les provoca esto.

“Yo todavía no me he atrevido a leer el capítulo entero que habla de La Tranca. Me leí todo el resto y me dieron tremendas ganas de agarrar una casilla rural que tengo en el patio, engancharla a la camioneta y salir. Esa fue la primera sensación que tuve. Me encantó el libro. Pero me dio como cierto pudor leer lo que me corresponde. Es como un cierto estado de felicidad el que tengo. Porque él esté en Cura Malal (presentó anoche su libro en La Tranca), por haber compartido el año pasado una muestra a la que él me invitó, compartió sus amigos con nosotros, y viajamos con los nenes de la escuelita de Cura Malal. Leandro gentilmente hizo que ese día para los nenes fuera de felicidad absoluta”, dijo Mercedes Resch.

“Yo jamás pensé que iba a aparecer en el libro. Me sentía absolutamente gratificado de su visita anterior, en la cual hemos compartido muchas cosas buenas. Yo no pensé que iba a estar en ese libro, considerarlo casi que como demasiado. Pero si miro para adentro, me hace recordar a la historia de mi viejo, mi nono, los que pasaron la guerra; de mi nona, que mientras mi nono estaba en el frente ella trabaja en la producción del gusano de seda, y por toda comida tenía una papa, que ella cocinaba en el caldero donde se mataba el gusano de seda. Esa papa la abuela se la daba al tío Amelio –papá no había nacido todavía- y la nona no comía. Uno piensa en lo que significó el sufrimiento de los pueblos europeos, pero también la grandeza de la Argentina, que le abrió los brazos y les dio la posibilidad de trabajar”, dijo Tito Cimarosti.

Por su parte, Javier Graff expresó que “comparo a Leandro en su escritura, salvando la diferencia de los rubros, a Landriscina cuando cuenta un cuento. Transmite esa esencia, tiene toda la magia del cuento en sí, y uno se va armando la historia. Es lo mismo a partir de las vivencias nuestras, de nuestro trabajo día a día. Estoy muy contento de estar dentro de las 60 historias elegidas, agradecido de corazón de habernos elegido”.