01/04/2019CULTURA

Quedó inaugurada la muestra de Elsa Felipovich en el Mercado de las Artes. “Cincuenta años con el arte”.

“Mi vida en flor”. Con exponentes de la Escuela de Música y el fuerte trazo del color en sus obras la muestra resulto impactante y emotiva a la vez. Guillermina Victoria aseguró que “Elsa encuentra en la fuerza de su naturaleza el motivo y lo vuelve testimonio”.

Por un lado, una muestra de dibujos de Elsa Felipovich, en horas de la tarde del sábado, donde se produjo la inauguración de esta muestra de artes plásticas que contó como invitados especiales a los concurrentes del taller que se brinda para personas con necesidades especiales a través de Cultura Municipal, con las producciones que fueron premiadas el año pasado en Torneos Bonaerenses.

Elsa Felipovich presentó en el Mercado Municipal una muestra de sus obras, bajo el título ‘Mi vida en flor’ y lo hizo con toda elocuencia acompañada de sus seres queridos, compañeras de estudio, amigos, seres queridos que mucho representan en su vida y con mucho color, color de vida, color de esperanza, color de miles de afectos en una sala del Mercado cubierta de obras, tan bien dispuestas que facilitaba el ojo observador del público ante tato talento y creatividad.

La música elocuente de la Escuela de Música creaba el ambiente especial para una noche soñada y que Elsa se merecía donde además demostró con su cálido mensaje inaugural la felicidad que le ha deparado la vida, a quien se sentía agradecida, por su familia, por tantos amigos y seres entrañables.

“Se trata de una serie de dibujos donde el color es el motor que predomina. Ella es un ser de luz y un ser de mucho color. Todos los que la conocemos a Elsa sabemos que donde va deja su estela, por eso para nosotros es un inmenso placer abrirle las puertas del Mercado”, expresó Alberto Guede, Director de Cultura quien dio la bienvenida al público presente y particularmente a la expositora.

En el acto de apertura las palabras de la artista resumiendo su vida con las artes plásticas, rodeada de Guillermina Victoria quien definió con precisos conceptos las características de la obra de Elsa y la Profesora Nora Schwab que también secundo a la protagonista de esta singular jornada cultural.

Guillermina Victoria expresó que “Elsa encuentra, en la fuerza de su naturaleza, el motivo y lo vuelve testimonio. Es durante ese proceso cuando sus jardines se revelan en un intrépido manifiesto pleno de riqueza metafórica. Comprende su esencia desde la expresión creativa, estética, artística, ética y sagrada, indaga en su pasado y traza líneas que, en su relato, denotan acontecimientos que estallan en el momento adecuado”.

“Entonces, con vehemente lucidez afirma frente al lienzo que las flores están allí, que siempre estuvieron. Que nacen solas desde el color para abrir un juego que se organiza de manera espontánea, con potencia indómita.

Captar impresiones fugaces desde la mancha, hacerlas instante y perpetuidad, es detener la belleza y contemplar. Belleza que ofrece detectar ausencias y presencias sutiles en una superficie de ritmo cambiante, para sentir la melancolía, las añoranzas, la fertilidad y la abundancia como recursos para pensarse.

“Tal vez le debo a las flores el haberme convertido en pintor” dijo Claude Monet. Y sé que en ella late la misma deuda”, cerró Guillermina Victoria al definir la obra de la expositora con toda precisión académica.

Elsa agradeció a todo el equipo de Cultura por su eficaz trabajo, a las profesoras que la secundaron en la apertura de la exposición, a la Escuela de Música, cuyos exponentes dieron realce al evento cultural del sábado y luego invitó a iniciar con los primeros rasgos una obra de arte con quienes se querían sumar para regalar a la EMMCoS en la próxima inauguración de su sede propia en calle Lamadrid.

Elsa Felipovich habló sobre el trabajo realizado y que fue presentado el sábado, señalando que “uno tiene dones, y hay que devolverlos. A determinada etapa de la vida uno resuelve qué hacer; creo que es el momento de dar. Pensé en muchas instituciones, pero últimamente estoy ligada a la Escuela de Música. Lucía y todos sus acompañantes están continuamente haciendo acciones para apuntalar todo lo que es una escuela. Por eso se nos ocurrió hacer una movida más generosa”.

Relató que, con su encuentro con otra artista, Guillermina Victoria, incursionó “en lo que tenía dormido, que son los dibujos. Uno piensa en los dibujos en blanco y negro, pero a mí me puede el color, porque considero que son la expresión más genuina que existe. El color por sí solo habla. Por ahora no puedo desprenderme de él”.

Mientras sonaba un saxo con un músico de exquisita sensibilidad musical, la tenue iluminación de la sala central del Mercado se disminuía para ofrecer al público un video que resume su vida artística, sus obras y su visión tan humana, mezclando trazos y pinceladas que dejan al descubierto esa luz tan hermosa que Elsa nos deja con su obra y que define su personalidad.

Hasta la noche tarde del sábado la música seguía invadiendo el mercado de las artes, el brindis por estos cincuenta años, los saludos y las felicitaciones para una mujer de fuerte personalidad aparente, pero con claros signos de sensibilidad, afecto y gran generosidad.

Fue una noche donde la artista recogió todo lo que sembró en “Cincuenta años con el arte” de la que se sumó también el grupo Policromos que expuso sus obras en el acceso al Mercado de las Artes.