11/09/2019CIUDAD

Marcelo Schwerdt, Doctor en Biología, en la Jornada de Agroecología.

“Nosotros les indicamos a los productores nuestros que traten de salir lo antes posible de la aplicación de agroquímicos. Lo único que hace es enfermarnos, enfermar el ambiente y endeudarlos tremendamente”.

Es miembro fundador del RENAMA –Red Nacional de Municipios y Comunidades que fomentan la agroecología-; ex Director de Medio Ambiente y Recursos Hídricos de Guaminí; Director del Centro de Educación Agraria N° 30.

Fue uno de los disertantes en la jornada del martes, organizada por Evolución Ambiental, en el Concejo Deliberante de Coronel Suárez.

En entrevista con La Nueva Radio Suárez se refirió a esta agricultura del futuro.

“Los que estamos trabajando para que así sea estamos convencidos que esto es la agricultura del futuro. De hecho, nosotros iniciamos en el 2014 en Guaminí, con sólo 100 hectáreas, en el 2016 se registró un paso fundamental para la masificación, que fue crear una red de municipios a nivel nacional –RENAM-, de la que Guaminí es un poco el pionero para hacer esa red; y en estos últimos tres años hemos pasado de 100 hectáreas a 100 mil hectáreas en agroecología. Estamos trabajando en ocho provincias. En algunas, como en Formosa, a nivel Ministerio de Educación, trabajándolo como eje transversal de todos los niveles educativos”.

Al exponer el Dr. Marcelo Schwerdt señaló que “la agroecología les permite producir a un nivel igual que el modelo convencional, pero sin impacto en el ambiente, por lo tanto, sin impacto en la salud humana. Estamos convencidos que la agroecología es la agricultura del futuro”.

Se le consultó si este mecanismo implica el no uso de agroquímicos. Explica el profesional que “los que más experiencia tienen en esto, que es la Universidad de La Plata, con la cátedra de Agroecología, que ya tiene 15 años y su jefe de cátedra, que es Santiago Sarandón, que es Presidente de la Sociedad Argentina de Agroecología y de la Sociedad Latinoamericana de Agroecología, hablan de un camino de transición, de una disminución de insumos, hasta llegar a una independización de los insumos químicos. Eso va en cada productor. Hay algunos productores que toman la decisión medio tajante de decir, que se independizan, y hemos visto que no es tan traumático. Nosotros teníamos al principio mucha cautela, pensando que nos iba a llevar dos o tres años ‘transicionar’, que los suelos se recuperen, se vivifiquen, empiecen a desintoxicarse. Y vemos que muchos de los productores que empezaron a dejar de usar agroquímicos de un día para otro, todos mantuvieron rendimientos y empezaron a ver reacciones del suelo, que mejoraban sustancialmente y a una velocidad mucho mayor de la esperada”.

Sobre el rendimiento, explica que en Guaminí, en los lotes donde se hace agroecología, obtuvieron rendimientos iguales a la zona. Son 2.800 kilos de trigo, para dar un ejemplo.

“Pero hemos llegado a tener, después de tres años de recuperación de suelos, con estrategias para recuperar la fertilidad natural de los suelos, no agregando fertilizantes, rendimientos de 4.300 kilos de trigo o 4.500 kilos de cebada, que al productor le viene bárbaro. Y todo esto con un plus: que el costo, al independizarse de los insumos externos, baja a un 50% por lo menos”.

Informa de otro dato que es significativo, medido en INTA Barrow, de Tres Arroyos: “en diez años de mediciones registran un 56% de ahorro en los costos y un 120% más de margen bruto, es decir, lo que le queda al productor en el bolsillo. Ahí es donde uno entiende esa reacción que ve en los productores. Cuando arrancamos la transición estaban todo el tiempo muy acelerados, con corridas del banco que lo apuraba, y hoy los ves y es un placer. Empezas una recorrida a las 7, 8 de la mañana y son las 12 de la noche y están distendidos, disfrutando. Disminuyeron todos los costos, todos consideran que crecieron. En el caso de Guaminí, donde tenemos quince años de trabajo, ahí todos duplicaron la cantidad de hacienda, han mantenido las hectáreas que tenían en agricultura. Con lo cual son muchos más rentables de lo que eran antes”.

Consultado en torno a cómo se maneja el control de plagas, explica el Dr. Marcelo Schwerdt que “las plagas aparecen porque hay algunas debilidades que se generan. Hay interferencias que el hombre genera al aplicar fertilizante, desestabilizando el equilibrio natural del suelo. Lo que hemos tratado de llevar a la práctica es que, si nosotros interrumpimos lo menos posible, o hacemos un impacto lo menor posible en el suelo, el suelo naturalmente empieza a buscar un equilibrio. Si se tiene un suelo sano las plantas están sanas. No es magia. Está medido por la Universidad de La Plata, con tesis doctorales”.

“Por ejemplo, Juan Kiehr, con un campo en Benito Juárez, que tiene 25 años de agroecología, que era la burbuja que nos inspiró a nosotros, él no tiene plagas, enfermedades fúngicas, ataques de insectos. Tiene una forma de alimentar el suelo que hace que esté totalmente nutritivo para las plantas que crecen, que están sanas, vigorizas. Algún ataque que quiera aparecer están los insectos benéficos que controlan. Se trata de mucha cabeza, mucha observación, mucho sentido común. Es lo que el productor ha perdido con esto que le han segado los ojos, diciéndole que la única forma de producir es con recetas de agroquímicos”.

Los mitos derribados.

“El primero era que no se puede producir sin agroquímicos. Ese mito ya lo derribamos. Se puede producir al mismo nivel, con menos costos.

Otro es que se iban a caer los rendimientos, también lo derribamos. Otra con la que empezaron a pegar es que era para productores medianos y chicos, que es volver a 40 años atrás. No es cierto, nosotros producimos con siembra directa, cuanto menos podamos mover el suelo mejor.

Estamos convencidos que la siembra directa es buenísima. Ahora, lo es, si la logramos disociar del paquete de insumos venenosos. Si sacamos los químicos que matan la microbiología, que matan las hierbas, porque, en definitiva, cuando aplicamos un fertilizante este no es selectivo, no dice para la alfalfa voy y para el trigo no. Con eso estamos potenciando todas las malezas. Si vos vigorizas con un fertilizante las plantas indicadoras, las malezas, después necesitas un herbicida para matarlas. Están más fuertes, necesitas más herbicidas. Es un círculo vicioso.

Nosotros les indicamos a los productores nuestros que traten de salir lo antes posible de eso, que lo único que hace es enfermarnos, enfermar el ambiente y endeudarlos tremendamente”.