14/05/2019CIUDAD

Los personajes de la ciudad. Cumplió 99 años Rosita Taboada viuda de Winkel.

Tiene el secreto de la eterna juventud. Para vivir bien, estar alegre, de sonrisa amplia y carcajada rápida. Lucir erguida. Linda, muy linda. Con bellos ojos de mirar franco, sin dobleces. Dejar pasar lo que no tiene importancia, no hacerse problema por cuestiones que no lo son, ser agradecida de lo que ha recibido en la vida, no guardar rencores, disfrutar de las cosas que valen le pena, entre esas, la familia y los viajes.

Ese es el secreto de Rosita Taboada para llegar tan bien a los casi 100 años.

Todo esto se desprende de la conversación que surge, grabador mediante, en el living de su casa.

Rosita tenía 26 años –bastante grande, para la época, aclara- cuando se casó con Pablo Winkel, que era el sastre de Casa Galli.

Tenía claro que no quería casarse con alguien que trabajara en el campo, porque no era el lugar que quería para vivir.

Quería vivir en la ciudad. Quien iba a ser su esposo le hizo el trajecito de civil para ella, y para él. “Color azul”, aclara Rosita, mientras muestra una fotografía en blanco y negro que tiene como protagonistas a una amorosa pareja el día de su boda.

Se fueron de luna de miel a Bahía Blanca. Rosa se encargó de bordarse su ajuar, como era costumbre también en esa época. Y hoy muestra dos cubrecamas de una plaza, delicadamente bordados por sus manos. Y tiene guardado en un ropero el de dos plazas, que durante muchos años lució en su cama matrimonial.

Tuvo una hija, que le proporcionó tres nietos. Y ahora tiene también tres bisnietos.

Divertida, amena, muy cariñosa, elegante y sociable. Así es Rosita Taboada de Winkel, a sus 99 años, que celebra en el día de hoy. Saca la cuenta, y a pesar de todos los años que tiene, dice que se siente bien y que no tiene mayor dolor. Que se arregla sola para seguir atendiendo su casa y disfrutando de la vida, rodeada de su familia, sus afectos.