13/08/2019CIUDAD

El Dr. Alberto Travería hoy festeja sus 90 años.

Rodeado de una gran familia, con mucho afecto y reconocimiento de la comunidad el destacado profesional en la intimidad comparte este grato acontecimiento con sus seres queridos. El Dr. Travería, quien supo tener su consultorio en la esquina de Las Heras y Sarmiento, fue Médico de Policía y tiene una dilatada trayectoria en la profesión, con reiteradas muestras de cariño por parte de toda la comunidad. Uno de los médicos más antiguos de nuestro medio. “No somos elegidos por Dios para cumplir nuestra tarea. Somos útiles, como cada persona en su lugar de trabajo”.

En su consultorio tiene el maletín clásico de cuero negro con el que se veía llegar a los médicos de familia en sus visitas domiciliarias, que hace unos cuantos años atrás eran tan acostumbradas.

Llegó recibido de Médico en el año 1957 y en ese momento estaban el Dr. Harriot, Tenti, Patané, Torras, también “Titino” Caccavo y Raúl, que pertenecían a la camada joven.

En esa época conformaron con Raúl Caccavo un equipo de trabajo muy sólido, por lo cual el Dr. Travería nos cuenta que “él me llamaba y junto con Titino hacíamos un equipo quirúrgico para atender las necesidades de los pacientes de ese momento. Trabajábamos durante muchas horas; con ellos aprendí el trabajo en el Materno Infantil, donde atendíamos a mujeres y chicos. Después en la Unidad Sanitaria de Cura Malal atendía hasta tres veces por día, en tiempos en que no había ruta, por lo que había que ir por el camino de tierra, de manera infaltable, otras veces por convocatorias urgentes desde la localidad o desde las estancias cercanas. El enfermo que estaba en cama no se iba a levantar, lo lógico era que el médico fuera a su casa”.

En esos tiempos el médico no se desprendía de su profesión, salvo que se fuera de la ciudad por vacaciones o a alguna actualización.

“Si estaba en Coronel Suárez sentía el deber de concurrir ante el llamado de los pacientes y sus familiares, aunque significara sacrificar una cena familiar o una salida”.

Marta, la esposa del Dr. Travería, recuerda que no era extraño que, ya cambiada para una fiesta, su esposo le dijera “descámbiate porque no vamos, tengo que atender a un paciente”; o que cuando fueran al cine le indicaran específicamente al acomodador que recordara su ubicación por si había algún llamado, por eso también se sentaba siempre en la punta de la fila, para no molestar a los espectadores cuando se levantaba ante el requerimiento de una urgencia.

Su mayor experiencia como médico se gestó en tiempos en los que los métodos de diagnóstico eran muy acotados: “por ejemplo, para detectar los problemas de pulmón hacíamos la auscultación clásica, percutíamos con los dedos, hacíamos hablar al paciente para percibir la vibración. No había resonancias, tomografías, pero igual llegábamos a un diagnóstico casi siempre, no con la prontitud de ahora, pero se llegaba”.

Consultado en torno a lo que le gustaría decir a los médicos de la nueva generación, expresa, sin dudar, que “sigan trabajando, pero sabiendo que somos tan importantes como todos. No estamos dotados por Dios para cumplir una función especial. El peón, el albañil, el empleado, todos somos imprescindibles, no nos creamos que somos elegidos. Si exigimos que en un comercio nos atiendan bien es lógico que el paciente nos exija que lo atendamos bien. La tarea hay que cumplirla con el sentido de la necesidad de que somos útiles en todo lugar. Todos somos imprescindibles, pero no elegidos” nos dijo en una valiosa entrevista este querido y admirado profesional suarense que hoy hemos rescatado para su cumpleaños número 90 y que pertenece al archivo del Diario Digital de La Nueva Radio Suárez y que nos parecía muy reveladora de su quehacer general profesional y como ciudadano destacado de esta ciudad de Coronel Suárez.