26/03/2019CIUDAD

Como se pide. Por Ramón José Navarro.

“Adiós ‘Masi’, Dios lo tenga en la gloria”.

Ante la noticia del fallecimiento de Don Pascual Maximiano Mendoza quiero hacer llegar a sus familiares mi adhesión al duelo. “Masi”, como lo llamábamos quienes lo conocíamos desde hace muchos años, en mi caso desde 1948, cuando comencé a trabajar con él en la Estancia Curamalán, de la que era encargado del escritorio de la administración. Dotado de una educación ejemplar, de carácter firme, pero con un trato cordial, siempre de buen humor, al extremo que durante los cuatro años que compartimos NUNCA mostró signos de enojo. Cuando yo cometía algún error que merecía una reprimenda me ayudaba a subsanarlo y aconsejaba convenientemente para que no volviera a repetirlo, dicho con otras palabras, “tropezar con la misma piedra”.

En los ratos libres teníamos largas conversaciones donde nos daba consejos, pero me orientaba por el buen camino, en una edad (15 años en adelante) en que las decisiones marcan para toda la vida. Pese a doblarme en edad SIEMPRE me trató como a un compañero de trabajo, no como patrón a peón. Nos tratábamos mutuamente de “usted”, como era el trato común en esa época entre mayores de edad. Colaboró con éxito con las enseñanzas de mis padres en alejarme del tabaco, de la bebida en exceso, del juego y poder evitar las discusiones.

Me creo afortunado de haber compartido su amistad y aprovechar sus enseñanzas y creo fervientemente que si Dios le permitió vivir hasta los 101 años fue para que su ejemplo fuera aprovechado por familiares y amigos. Siento su partida como la pérdida de un familiar y ruego para que sus familiares directos hallen el consuelo en su memoria.

Adiós “Masi”, Dios lo tenga en la gloria.

Ramón José Navarro - L.E. 5.451.558