13/03/2018PRODUCCION

Trabajadores despedidos de Dass. Avanzan en las posibilidades de formación de una cooperativa de trabajo.

“Es difícil decir cómo estamos. Se sigue con la misma lucha; el tiempo va pasando y la gente tiende como a olvidarse de la problemática. O gracias a los medios que se vuelve a visibilizar lo que está pasando. Es muy difícil; se empezó una lucha para ver qué pasaba con las suspensiones y luego quedamos sin trabajo, desde el 8 enero. Acá no hubo verano, no hubo nada, hubo dolor solamente”, dijo Adriana Barrionuevo, una de las trabajadoras despedidas de la empresa de zapatillas hace unos meses atrás.

Hubo marchas, reuniones, reclamos, vuelta a tener reuniones con las autoridades. Finalmente, el despido llegó, como se sospechó que iba a suceder, desde el primer día en que esta problemática se hizo visible.

Ahora, desde hace un tiempo, hemos dejado de hablar de esta cuestión. Pero no es que la gente que quiere trabajar haya conseguido en qué hacerlo. Lejos de eso están bregando por ubicarse laboralmente otra vez. Y lo que aparece como posibilidad es la constitución de una cooperativa de trabajo. Por eso vienen hablando entre un grupo de trabajadores despedidos, recibiendo diferente asesoramiento en pos de concretar esta idea.

El viernes tuvieron una reunión en la Plaza San Martín con representantes de la Cooperativa Textiles Pigüé, con 14 años de experiencia en el trabajo cooperativo.

“Seguimos con reuniones en la Municipalidad; no hay acuerdos a veces, a veces sí, parece que sale el sol. El viernes vinieron de Textiles Pigüé, ellos tienen muchísima experiencia. Nosotros habíamos viajado, cuando cumplieron los 14 años, que nos habían invitado. Fuimos y vimos una maravilla de fábrica en funcionamiento, nos contaron la historia y nos maravilló. Después fuimos a una mesa de trabajo, tuvieron la delicadeza de invitarnos a charlar sobre qué es el cooperativismo. Al principio nos asustamos, nos preguntamos cómo íbamos a lograr eso algún día. Estuvimos en contacto con otras cooperativas, como un señor de Rosario que hace telas, con otra cooperativa metalúrgica para fábricas textiles”.

Relata Adriana Barrionuevo que “esa visita fue una experiencia linda, pero nos preguntamos cómo seguimos. Hay que tener en cuenta que nosotros salimos de estar en una máquina de coser o sentados haciendo alguna operación y no tenemos experiencia”.

“No hay día que no me diga ‘¿podré esto? ¿Podré lo otro?’. Gracias a Dios se va cruzando mucha gente, en todo este proceso. Hemos cruzado muchísima gente con ganas de ayudar, que se conectó con nosotros para orientarnos por dónde ir. Uno fue aprendiendo”, dice Adriana, luego de lo cual transmite “tal cual fueron las cosas el día viernes”.

En este sentido cuenta que ese día “se fue a una mesa de trabajo con el Secretario de Producción, el Director de la UPSO; otro profesional de la Universidad Nacional del Sur, Textiles Pigüé y nosotros. Acá ya hay una lucecita. Nosotros no podemos abrir una cooperativa porque no estamos capacitadas. Lo primero es capacitarnos. Por eso seguimos trabajando. Desde la Universidad ofrecen todos sus profesionales para ayudarnos; acá está la carrera de Diseño, de Economía, hay de todo. Se va a viajar una vez a la semana a Pigüé. Textiles Pigüé pone su fábrica a nuestra disposición para capacitarnos. Serán cuatro horas una vez a la semana, durante un tiempo, para capacitarnos. Quien vaya a máquina se va a capacitar en eso, quien se ocupe de números se capacitará en eso. Se empieza con una cooperativa chica, con ansias de algún día seguir con más gente. Esto lleva un tiempo. Yo sé que la necesidad es hoy, de la gente que fue despedida. Todo esto lleva un tiempo, cuando la necesidad mía y de mis compañeros es hoy. Es un camino duro, largo, donde se golpean puertas todos los días, donde no bajamos los brazos ni nos asustamos”.