Consultamos a la nutricionista María Julia Rossetti, quien expresó que de padres obesos, hay un 75 % de probabilidad de que surjan chicos obesos. En el caso de uno de los padres con problemas de obesidad, las probabilidades son de un 50 %. Y en el caso de que los dos padres sean flacos, de todas maneras las probabilidad de un hijo gordo son de un 25 %.
Esto es así, porque a las cuestiones genéticas se ha sumado el sedentarismo de esta generación, que permanece por horas frente a la computadora y al televisor, sin realizar ningún tipo de ejercicio, y encima alimentándose en forma inadecuado con consumo de muchas galletitas, golosinas, chizitos o productos similares.
La nutricionista llamó la atención de los adultos sobre el particular: dijo que “se debe tomar conciencia que estamos frente a una enfermedad, que se analiza en el mundo, va a determinar que los hijos mueran antes que sus padres, debido a que con la obesidad se hacen presentes enfermedades propias de los adultos mayores, por lo cual a edades tempranas los jóvenes y adultos en su primera etapa comienzan a tener serios problemas relacionados con el sobrepeso”.
Dijo además “siempre pregunto a mis pacientes, que es lo que hay en su heladera: si hay manteca, dulce de leche, productos enteros, mayonesas, y también en la casa es habitual tener a mano de todos productos tipo snacks, entonces deben los padres empezar por preguntarse quien es el responsable de hacer las compras y de disponer las primeras pautas de alimentación para toda la familias”.
La profesional llamó a los padres a que motiven la práctica de ejercicios, aún la simple caminata, entre sus hijos, y a establecer una alimentación ordenada, donde no se salteen comidas. |